Memento mori

De tu ausencia

Ahora que te has marchado
llevándote mi lengua y las puntas de mis dedos
quedo con una sensación de catedral en el tórax

Ya sé que no te gusta que te amarren
ni que abusen de vos a placer
Ni que te digan palabras falsas al oído
o que usen tu nombre en vano

Por eso te llamo
aunque no podás escucharme
aunque no entendás palabras
de caverna y valla publicitaria

Te me pudriste como una naranja
Quedaste tan muerta como decir
que te pudriste como una naranja

Volvé por favor
Apagaré el televisor, el teléfono, la radio, la luz
Juntos jugaremos a invocar
esas palabras [caverna en renta] que saben despertarte

Memento mori

Burócrata en espera

Aunque hoy todo parezca
concha quebrada o lunes amarillo
la corriente subterránea se mantiene ruidosa y silente
debajo del nudo de esta corbata que exuda
un canto de ave volando prodigiosa mar adentro

Las ruedas de la silla moribunda
asemejan al más escarpado precipicio
la columna se tuerce como torre
sobre el vagón pútrido y balbuceante

Las manecillas se resisten
son haladas de las muñecas
No se puede hacer más
que soplar un tornado imaginario

Ya llegará el crujir de las cadenas
el caer de los candados
ya llegará el batir de las alas blancas
el temblor de las arenas

Memento mori

I.A.

Voy contarles sobre un hombre que nunca existió. No tuvo manos ni piernas. Nunca comió ni durmió. Este vivía, si es posible decirlo, en un plano metafísico o dicho con mayor propiedad en una rendija existencial. Solía aparecerse raras veces. Como un coyote me miraba desde la loma. Otras veces se acurrucaba mansamente a mi lado y lamía mis heridas.  Su corazón no era blando ni rojo. Desde su interior supuraba un ácido letal mezcla de miedo, tristeza e impotencia.   A veces deseó pinchar el globo de su inexistencia para convertirse en piedra. Otras deseo salir al mundo y abrazarlo.

 

Memento mori

Me gustaría

escupirMe gustaría escribir cosas que te repugnen
que salgan de la hoja y te escupan la cara
Letras que se revuelvan y cambien
para obligarte a leer eternamente
Palabras que saquen su mano
y te empujen el pecho
que no sean condescendientes
que no te hagan sentir bien
Palabras que te recuerden
que la muerte muerde al doblar la esquina

Memento mori

Árbol

Me veo tentado a perder mis creencias fiduciarias
a quedarme desnudo
A ser simplemente un árbol
con únicamente lo esencial colgando de mis ramas
Me veo tentado a mirarme para adentro
y descubrir que lo único verdadero que hay en el fondo
es la conciencia de mí mismo
y la certeza de que Dios existe

aún
debajo de tanta cosa.

Memento mori

Esqueleto

Hoy tengo la psicología de una nuez
la calma espiritual del Vesubio

La tristeza de una ostra hervida sobre el  plato
la sequía del Atacama

No quiero ser verde
ni soñar  la profundidad de un lago

Quiero ser un cuerpo que camine
orondo y erguido

Unas manos de polvo
palpando el polvo del camino

Unas cuencas atisbando las montañas

Un esqueleto
recostado en el pasto
con un cráneo vacío

Memento mori

Coliflor

Tengo una coliflor en el cráneo
materia verdosa acuosa maloliente
que se me mira por los ojos
y se me oye en los oídos

Mis conexiones nerviosas
fundidas como plástico
son incapaces de mover
un pecho molido y exangüe

La voluntad se me ha petrificado
mis sueños son una sopa errática
me quedan apenas respiraciones
fuerzas para terminar est fr
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