Memento mori

Burócrata en espera

Aunque hoy todo parezca
concha quebrada o lunes amarillo
la corriente subterránea se mantiene ruidosa y silente
debajo del nudo de esta corbata que exuda
un canto de ave volando prodigiosa mar adentro

Las ruedas de la silla moribunda
asemejan al más escarpado precipicio
la columna se tuerce como torre
sobre el vagón pútrido y balbuceante

Las manecillas se resisten
son haladas de las muñecas
No se puede hacer más
que soplar un tornado imaginario

Ya llegará el crujir de las cadenas
el caer de los candados
ya llegará el batir de las alas blancas
el temblor de las arenas

Memento mori

I.A.

Voy contarles sobre un hombre que nunca existió. No tuvo manos ni piernas. Nunca comió ni durmió. Este vivía, si es posible decirlo, en un plano metafísico o dicho con mayor propiedad en una rendija existencial. Solía aparecerse raras veces. Como un coyote me miraba desde la loma. Otras veces se acurrucaba mansamente a mi lado y lamía mis heridas.  Su corazón no era blando ni rojo. Desde su interior supuraba un ácido letal mezcla de miedo, tristeza e impotencia.   A veces deseó pinchar el globo de su inexistencia para convertirse en piedra. Otras deseo salir al mundo y abrazarlo.

 

Memento mori

Me gustaría

escupirMe gustaría escribir cosas que te repugnen
que salgan de la hoja y te escupan la cara
Letras que se revuelvan y cambien
para obligarte a leer eternamente
Palabras que saquen su mano
y te empujen el pecho
que no sean condescendientes
que no te hagan sentir bien
Palabras que te recuerden
que la muerte muerde al doblar la esquina

Memento mori

Árbol

Me veo tentado a perder mis creencias fiduciarias
a quedarme desnudo
A ser simplemente un árbol
con únicamente lo esencial colgando de mis ramas
Me veo tentado a mirarme para adentro
y descubrir que lo único verdadero que hay en el fondo
es la conciencia de mí mismo
y la certeza de que Dios existe

aún
debajo de tanta cosa.

Memento mori

Esqueleto

Hoy tengo la psicología de una nuez
la calma espiritual del Vesubio

La tristeza de una ostra hervida sobre el  plato
la sequía del Atacama

No quiero ser verde
ni soñar  la profundidad de un lago

Quiero ser un cuerpo que camine
orondo y erguido

Unas manos de polvo
palpando el polvo del camino

Unas cuencas atisbando las montañas

Un esqueleto
recostado en el pasto
con un cráneo vacío

Memento mori

Coliflor

Tengo una coliflor en el cráneo
materia verdosa acuosa maloliente
que se me mira por los ojos
y se me oye en los oídos

Mis conexiones nerviosas
fundidas como plástico
son incapaces de mover
un pecho molido y exangüe

La voluntad se me ha petrificado
mis sueños son una sopa errática
me quedan apenas respiraciones
fuerzas para terminar est fr
a

Memento mori

Poemas cortos

 

Cuando me divorcio de la poesía
termino volviendo a ella
con un poema en mano

En este momento que estás tranquilo
alguien puede estar cavando tu fosa

Después de quince siglos tu pelo sigue jugando con el viento.

Cuando alguien afirma ser bueno o inteligente,
se esconde sin percatarse que tras la cortina de humo,
se ve agazapado con su carencia y sus temores.

Los lugares siempre están ahí, esperándonos.

Incluso desde la tumba es posible hacer crecer las flores

El viento que cabalgaba en tus brazos
se posaba en tu rostro, descansaba en tu sonrisa
hoy es brisa que se acurruca a tu lado
como el sonido oscuro del contrabajo

La imposibilidad no está aquí
(señalá dónde te duele)
está acá
(tocá tu cabeza)

Todos somos de cierta manera y en cierto momento mendigos

Veo el ir y venir de cuerpos
que retornan exhaustos
a sumergirse en sus tumbas

Hoy es el día
Trae tu equipaje
Nos vamos al carajo

Ella duerme profundamente con un paraguas sobre la cama.

 

 

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